domingo, noviembre 20, 2011

Cuestión de tiempo

60 segundos, un minuto. 60 minutos, una hora. 24 horas, un día. 7 días, una semana. 4 semanas, un mes. 12 meses, un año. 5 años, un lustro. 2 lustros, una década.10 décadas, un siglo. 10 siglos, un milenio.

El tiempo es así, en teoría. Pero en la práctica puede ser tan distinto. El tiempo es relativo. Toca agua hirviendo con la mano un segundo y te parecerá una hora. Pasa una hora con la mujer de tus sueños y te parecerá un segundo.

Tenemos una necesidad de manejar los tiempos. Alargarlos o acortarlos a nuestra voluntad. O eso pensamos que hacemos.

De pendejo prefería aprobar la materia en diciembre, en dos semanas, que pasar todo el año estudiando y no llevarmela. (eso lo ampliaré en alguna entrada futura).
Pero es verdad, queremos siempre que el tiempo pase de manera distinta a la que pasa.
Cortamos con alguien y morimos por demostrar que estamos bien, que no nos afecta. Y por lo tanto comenzamos a hacer pelotudeces. Eliminar todo tipo de vínculo con esa persona, facebook, msn, etc. Después cometemos más idioteces y ya empezamos a estar con gente delante de esa persona. Por último nos enganchamos con alguien que la otra persona conoce. ¿Y sabés que pasa? Esas acciones pelotudas, demuestran todo lo contrario.
Que estés con un amigo mío demuestra todo lo contrario. Buscas mi opinión, buscas que me enoje, buscas que diga algo. Te morís por escuchar rumores míos de que estoy molesto o algo así.
En cambio, yo no haré nada de eso. ¿Por qué? Es simple, porque no te odio. Me sos indiferente, no me importas. Si te odiara es porque pienso en ti. Sin embargo no lo hago. Me río de vos.
Así que gracias por cada día demostrarme que tengo la "break-up-advantage"

No hay comentarios:

Publicar un comentario