última bocanada de aire. profunda, infla cachetes y se sumerge.
larga la mayor cantidad de oxígeno para irse rápido al fondo y evitar flotar por el aire en sus pulmones.
también de esta manera acelera el efecto que quiere conseguir.
su cuerpo llega al fondo, peso muerto. boca arriba, cruza su brazo derecho por encima de sus ojos, encastrando la nariz en el pliegue del codo. dobla las rodillas y apoya la planta de los pies en el piso. si antes sólo lograba divisar luces que vienen de afuera del agua, ahora ve todo negro o no ve nada, no sé bien como se dice.
todo el espejo de agua es de venecitas azules, como es común. de fondo sigue ese reggaeton de hace unos años atrás. por suerte se escucha cada vez menos.
el corazón late cada vez menos, pero cada latido viene con mayor fuerza. sensación rara.
va por el récord. tres minutos deberían ser más que suficientes.
comienza el efecto. se dice que en los momentos de asfixia se desinhibe toda la capacidad creativa del cerebro.
flashea. siente el agua en sus manos, las mueve un poco. el reggaeton se ha detenido por completo. comienza a poder escuchar con atención los movimientos que hacen los otros en el agua. escucha el ruido de las olas en los bordes de la pileta y hasta las gotas que caen fuera de la pileta.
llega a pensar si estaría bueno poder respirar bajo el agua, o mejor dicho, aguantar la respiración por tiempo ilimitado, llega a Aquaman, quien dotaba de este poder.
Aquaman... qué superhéroe más patético, poderes pésimos. más inútil porque la mayoría de los problemas sucedía en la ciudad.
pero aunque el 90% de las veces era inservible, de sobra, el 10% restante, si sucedía algo en el mar, era el héroe, todo se solucionaba gracias a él.
imposible no identificarse con él, ¿cuántas veces se habrá sentido dispensable? pero bien que lo han venido a buscar cuando más lo necesitaban y aún así él ayudaba,
porque era su momento de brillar.
se va quedando sin aire, masoquismo, mira el reloj, está a doce segundos de su récord personal, piensa si valió la pena la experiencia, por lo menos para una flashera entrada en el chanchoespacio. infla los cachetes y traga el dióxido de carbono, como si fuese oxígeno para evitar que se ahogue.
se siente un toque mareado, pasa el tiempo necesario en el reloj.
sale a la superficie, lo miran asombrado.
"¿dónde estabas?, te necesitamos"