sábado, febrero 16, 2013

Las horas perdidas.


Que pena 
las horas perdidas, que dimos de ventaja 
las copas vacias, mentiras sin barajas, 
que tus cosas, que las mias, 
y al fin llevarnos nada. 

Que pena 
los pasos en vano, 
dejandonos de lado los bares abiertos que no nos acordamos 
las lluvias sin chapas, los mapas alambrados. 

Pero, que pena 
las azucenas en la ventana 
que pena todo, que pena nada, 
que pena el oro que no brillaba 
lo que queriamos ser de grandes 
lo que volvimos enloquecidos 
tan negociables. 

Que pena 
las noches aquellas, mirando las estrellas 
siguiendo las huellas, de una riqueza absurda, 
que pena, no haber nunca perdido la cabeza, 

Que pena 
los dias gastados 
a cuenta del futuro, 
tomandonos puro el vino rebajado 
que pena haber fallado, estando tan seguros. 

Pero, que pena 
las azucenas en la ventana 
que pena todo, que pena nada, 
que pena el oro que no brillaba 
lo que queriamos ser de grandes 
lo que volvimos enloquecidos 
tan negociables. 

Que pena 
los cinco minutos, que nunca nos tomamos 
hoteles de paso, por los que no pasamos, 
que pena, tanta cama 
y llegar siempre cansados. 

Que pena 
los sueños corrientes, que nunca nos contamos 
los viajes separados, las flores en Septiembre, 
que pena haber estado 
tan pendiente de lo urgente. 

Pero, que pena 
las azucenas en la ventana 
que pena todo, que pena nada, 
que pena el oro que no brillaba 
lo que queriamos ser de grandes 
lo que volvimos enloquecidos 
tan negociables. 

Pero, que pena 
las azucenas en la ventana 
que pena todo, que pena nada, 
que pena el oro que no brillaba 
lo que queriamos ser de grandes 
lo que volvimos como cretinos 
tan negociables.

sábado, febrero 02, 2013

Sopmeit sol sodot ed asoiD


Tentarse es poco. Es la suma perfección cerca de uno. Venus de Milo pero de cerca ni la más mínima grieta.
Si le falta belleza lo compensa con su buena onda. Es saber, de una vez y para todas que nunca serás hombre necesario para ella.
Culpá a la suerte, culpa al mal momento, al mal lugar. Culpate a vos mismo. Imposible.
Imposible define sólo acercarse a darle un beso.
Podrás hablar uno y mil temas. Podrás, con mucho esfuerzo y habilidad, mantenerla toda la noche atenta a vos.
Es llegar al momento. Ese en el que no queda otra que poner primera y avanzar. El redoble del tambor se intensifica. Como el clavadista que se tira de 50mts en el circo pasajero que acaba de llegar a tu barrio.
Pero esta vez el clavadista se tira de 200mts y debe aterrizar en un vaso de trago largo, vacío, que con toda la onda tiene un poquito de gotas producto de la condensación de una húmeda noche que aqueja la ciudad de buenos aires.
Llámalo suicidio, porque la verdad es casi uno.
De lograrlo, la gloria sería eterna y trovadores y juglares recorrerían pueblos contando anécdotas de tu conquista, exagerándola y haciéndote quedar como un héroe vox populi.
La verdad que así no es. Vas solo, contra una balacera de ametralladoras último modelo escudándote sólo con tu buena onda y carisma.
Triste la historia, del valiente derrotado, humillado por su propio orgullo que ni un litro del mejor licor del mundo podría arreglar.

Sólo, tirado, un cuerpo sin vida, de alguien que flasheó amor y se jugó por él.