abre los ojos. está incómodo. la cama se siente distinta. se da cuenta que no es su cama. dolor en su brazo izquierdo. dormidísimo. al igual que ella. rubia, raro, pero a su lado descansa. está prácticamente en coma.
hace el
hug and roll, que le supo enseñar Ross en
Friends. ella ni se inmuta.
sigiloso como gato, se levanta, la tapa con la frazada porque sigue haciendo frío.
agarra su calzoncillo, se pone el jean, zapatillas, remera y buzo.
agarra las llaves de ella que están en la cómoda, debajo del espejo de su cuarto.
bien despacito, abre la puerta del cuarto, se dirige al living y se va por la puerta de la cocina.
abre los ojos. está cómoda. la cama se siente igual que siempre. se da cuenta que es su cama. había dormido de cucharita toda la noche. la cama se siente igual que siempre,
la cama se siente igual que siempre. no debería, a su lado nadie. está sola. no debería estar sola.
mira alrededor, sólo su ropa. no hay nadie. se levanta. bosteza. mira la cómoda, sus llaves no están más. putea, llora. "hijo de mil puta, la puta que te parió y la puta que me parió a mí, soy una forra, la concha de la lora". una combinación de esas palabras.
agarra su blackberry de su mesita de luz, lo busca en la agenda, Nacho, nanu, negra,
nicolás. lo encuentra. le manda un texto con algo parecido a esto: hijo de puta, cómo pude creer en vos, me siento una forra.
camina. barrio desconocido, de estar en su barrio sabría que la panadería está en la esquina y el supermercado a la vuelta. san isidro, es diferente, como también lo había sido puerto madero el día anterior y palermo la semana pasada, pero esta vez camina con alegría, es algo distinto.
encuentra la panadería, encuentra el supermercado. tuvo que caminar sólo cinco cuadras. compra una docena de facturas, unas titas, una cindor y un jugo de naranja.
camina. casa conocida, descalza da vueltas por el living. tiene hambre. piensa en la noche anterior, se pregunta qué habría hecho mal. recuerda haber discutido, ¿por qué era? ah sí, el prefería dormir en camas separadas, las camas de una plaza no le copan, dijo algo de que tenía que estar bien descansado al día siguiente y quería dormir cómodo. llama a su mejor amiga, le cuenta lo que pasó. como buenas socias lo putean a dúo.
abre la puerta. la de abajo. sube por las escaleras, es un segundo piso, no vale la pena esperar al ascensor. tiene las bolsas en su mano izquierda y las llaves de ella en la derecha.
abre la puerta. la de su casa. baja por las escaleras, es un segundo piso, no vale la pena esperar al ascensor. tiene la bronca en su cuerpo y las puteadas en su boca.
primer piso. se encuentran los opuestos. el hombre y la mujer, la felicidad y la bronca, el que sube y el que baja. se ven, él sonríe. ella ve su risa, sólo su risa, no presta atención a lo demás.
-¡¿de qué te reís, te olvidaste algo,
pelotudo?!
-sí, a vos.