domingo, agosto 12, 2012

día del niño

segundo domingo de agosto. se sabe que ese es el día del niño.
hoy con 21 años, ya acostumbrado a no recibir regalo en este día, tampoco lo buscaba, pero es la primera vez que no me dicen "feliz día".
tal vez será por un tema legal, que a los 21 uno ya es adulto para todo (aunque la nueva ley indica que es a partir de los 18), pero más allá de eso, me hizo pensar un poco.
es que vivimos una vida en la que siempre quisimos ser más grandes. cuántas veces habremos visto películas para mayores de trece, a los diez o la típica cuántas veces habremos ido a bailar a lugares +18 con dieciséis o diecisiete. quizá las minas incluso con quince años.
esa maldita necesidad de querer ser más grande, saltar etapas; y hoy la verdad recuerdo diez, quince años atrás, y puta madre qué bien la pasaba.
quizá porque al ser un poco más ingenuo o ignorante, no podía comprender un montón de cosas y disfrutaba de las cosas sencillas, como jugar, tener amigos, dormir y comer golosinas.
parece mentira que hoy nos lastimamos muy fácil y cuando éramos pendejos parecíamos de goma, nos podíamos hacer mierda y no nos pasaba nada o si nos pasaba algo grave, un beso de mamá en la frente, un "sana sana colita de rana" y volvía a estar todo bien, por más que tuviésemos una fractura doble expuesta de tibia y peroné.
pero la verdad, más allá de eso, extraño la situación de juego y ver al mundo con ojos de niño, asombrarme más fácilmente. creer era más fácil, tal vez por ingenuos, tal vez por pelotudos, pero la verdad estaba bueno. desde muy pendejos con el "tengo tu nariz" hasta un poco más grandes con papá noel y los regalos de navidad. aunque siempre había un forro en el jardín que tenía la posta y te cagaba la vida.
a mí me la hicieron con maldad, me confesaron que papá noel eran los padres, pero no dijeron nada de los reyes magos. no sé por qué, lo habré asociado a lo religioso o algo así, y me lo creí un año más.
pensar que nos preocupábamos por poner los zapatos, poner el pastito, el agua y escribir la cartita.
qué pelotudez, tan sencilla y que bien nos sentíamos al día siguiente, cuando mamá o papá ya habían vaciado un poco el agua, también habrían desparramado un poco el pasto y por último dejaban un regalo bajo el árbol o junto a los zapatos.
pensar que con sólo eso nos hacían felices; ¿y hoy? cuánto cuesta (no materialmente hablando obviamente) ser feliz, es una suma de cosas, de factores que influyen en nuestro estado de ánimo.
siempre en navidad, me levantaba tipo 6 am para ver si había pasado papá noel por casa; y hoy, ¿qué nos hace levantarnos de la cama? ¿qué hace que este día sea mejor que el de ayer?
entendemos, ya de grandes, todo o casi todo lo que sucede a nuestro alrededor, podemos comprender cuestiones de salud, de dinero, de trabajo, de conflictos personales, amorosos, familiares. de chico te "mentían" en realidad atenuaban la realidad. tu perro fallecido, "se fue a una granja" o si había padres que se la jugaban te hacían comprender que habían muerto y estaban en un lugar mejor, y a vos te costaba comprenderlo, porque considerabas que no había mejor lugar que al lado tuyo.
me gustaría hoy ver al mundo con ojos de niño. ver a mi país yéndose a la mierda y no entender nada, simplemente reirme y divertirme jugando a la escondida con mis amigos. no recuerdo cuándo fue la última vez que jugué a algo, no a un deporte, sino un juego juego. escondidas, mancha, poliladron, etc.
recuerdo que cuando tenías el mejor escondite, siempre te daban ganas de ir al baño.
estoy divagando, no estoy filtrando lo que pienso y lo paso de mente a texto, de una.

haciendo un breve resumen, envidio a los infantes de hoy, me gustaría no entender nada, aprecio todo lo que sé y conozco hoy, pero cuánto nos frena eso en ser feliz. feliz día del niño, a los que por fuera son grandes pero conservan el niño interno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario