Las manos de él acarician el piano como nunca, ella le susurra a un micrófono a ojos cerrados.
Canta como si no hubiese nadie que los mire, a pesar de que el auditorio esta lleno. Son ellos dos, consumidos por las notas.
Mano derecha en clave de sol y la izquierda en fa.
Ella entonada, entonada toda, su presencia, su mirada, su sonrisa.
Ama lo que hace, se ve, se nota. Es la consagración como artista, que el publico disfrute de verte disfrutar.
Ella deja de cantar solo para cambiar voz en su boca por una sonrisa, le toca su verso a él.
Se vuelve a ver la admiración en sus ojos.
Pasión. ¿Por la música? Probablemente, pero pasión pura por ellos. Ellos son musica, son melodía, son letra y son ritmo.
Son ellos. Solo ellos. Un piano. Un micrófono. Una canción.
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